jueves, 13 de mayo de 2010

Psicología del amor

¿Definir el amor? Creo que más de uno estará de acuerdo conmigo en que es demasiado difícil definirlo. Tal vez sí podamos describir lo que se siente. El problema es que no todos sentimos al amor igual.

El amor es más que un sentimiento. Es la combinación entre el sentimiento y el apego entre dos personas por algun tipo de afinidad. El amor implica compromiso y también sacrificio los cuales no son tan costosos si uno ama de verdad.
Según la perpectiva psicológica, el amor es un estado mental orgánico que crece o decrece dependiendo de cómo se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo amoroso. La retroalimentación depende de factores tales como el comportamiento de la persona amada, sus atributos involuntarios o las necesidades particulares de la persona que ama (deseo sexual, necesidad de compañía, voluntad inconsciente de ascensión social, aspiración constante de completitud, etc.)
Tras las investigaciones efectuadas acerca del amor, Robert J. Sternberg propuso la existencia de 3 componentes:
*La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión.
*La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades.
*La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor.

Estos tres componentes pueden relacionarse entre sí formando diferentes formas de amor: intimidad y pasión, pasión y compromiso, intimidad y compromiso, etc.
Por su parte, analizando la preeminencia de una u otra de estas distintas prioridades que motivan los vínculos amorosos, algunos autores como John Lee proponen una serie de arquetipos amatoros ludus, storge, eros, ágape, manía y pragma.

Para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es, así, decisión, elección y actitud. Según Fromm, la mayoría de la gente identifica el amor con una sensación placiente. Él considera, en cambio, que es un arte, y que, en consecuencia, requiere esfuerzo y conocimiento. Desde su punto de vista, la mayoría de la gente cae en el error de que no hay nada que aprender sobre el amor, motivados, entre otras cosas, por considerar que el principal objetivo es ser amado y no amar, de modo que llegan a valorar aspectos superficiales como el éxito, el poder o el atractivo que causan confusión durante la etapa inicial del pretendido enamoramiento pero que dejan de ser influyentes cuando las personas dejan de ser desconocidas y se pierde la magia del misterio inicial.

Así pues, recomienda proceder ante el amor de la misma forma que lo haríamos para aprender cualquier otro arte, como la música, la pintura, la carpintería o la medicina. Y distingue, como en todo proceso de aprendizaje, dos partes, una teórica y otra práctica.

Existen polarizaciones extremas de la mente manifestando un amor desmedido sin pensar en los límites de uno mismo, pudiendo incluso llegar a poner en peligro su propia existencia o incluso la de la otra persona por estar experimentando un estado polarizado de obsesión. En este caso, el que ama, desea y anhela el bien y la felicidad del ser amado, y lo hace por encima de todas las cosas. El dar sin recibir a cambio, el sacrificar y anteponer las necesidades del ser amado por encima de las de uno mismo, sin que uno lo considere como sacrificio sino como oportunidad para prodigar el sentimiento, suele considerarse una antesala al desequilibrio emocional, pues la persona objeto de nuestra obsesión no tiene por qué responder tal como lo habíamos premeditado; puede no agradecer nuestro esfuerzo y exigirnos aún más. No obstante, algunos confunden esa polarización extrema con amor «verdadero» o «sano», y exigen de la otra persona el mismo comportamiento, pudiendo manifestar frustración extrema y, como salida a dicha frustración, violencia. Por los resultados evidentes en las noticias diariamente, observamos una creciente tendencia a la violencia de género, en la que los psicólogos actuales apuntan a esta patología de obsesión polarizada como principal desencadenante de estos conflictos.

lunes, 3 de mayo de 2010

Conductas agresivas

En la actualidad vemos a diario muchos casos de violencia intrafamiliar, crímenes pasionales, parricidios, etc. Me pareció importante investigar un poco lo que hay detrás de éstas conductas.

La agresividad es un estado psicofísico asociado a otros estados naturales como el odio, miedo, dolor, frustración, etc. Es un estado interno del organismo derivado de un determinado conflicto con el exterior. Hay que diferenciar violencia de agresividad. La agresividad es un estado interno y la violencia es la manifestación externa de la agresividad, es una conducta (descarga de agresividad).

Se dice que la agresividad proviene del cerebro reptiliano que poseemos todos los seres superiores. Este cerebro es la parte que controla las actitudes de superviviencia y la vida instintiva. Es un rezago del proceso evolutivo. Es por eso que decimos que la agresividad es un carácter inherente al ser humano. Sin embargo existen muchas diferencias entre la agresividad animal y la humana ya que en animales la agresividad tiene el objetivo básico de mantenerlos en grupos sociales estables, es una lucha por la jeraquización, pero la paz una vez conseguida es duradera. En seres humanos es diferente porque la agresividad tiene distintas causas y es acrecentada cada vez que se sale airoso de una pelea y cuando la respuesta de la víctima es de sumisión, es decir puede nunca acabar.

Estudios con sujetos violentos demuestran que sus cerebros presentan anomalías en regiones conretas. La corteza prefrontal es más pequeña en asesinos y personas antisociales. Asimismo, altos niveles de testosteron y bajos niveles de serotonina están asociados a emociones agreisvas. Sobre todo el tema de la serotonina se torna especialmente importante ya que cambios en la dieta y el estrés pueden modificar facilmente sus niveles en nuestro organismo. Los daños en el hipotálamo, el lóbulo temporal y en la región límbica también están asociados a desajustes en la conducta. Según estudios, el 70% de pacientes que sufrieron daño cerebral, desarrollarán alguna conducta violenta.

Hablando de casos concretos de asesinatos. Para que un ser humano pueda superar el mandato biológico de no matar a un congénere tiene que poder desactivar el mensaje de sumisión, compasión que emite el otro. Existen dos factores culturales que propician dicha desactivación: las armas y las ideas. Las armas consiguen que el individuo logre matar más fácilmente, sin pensarlo tanto además que logran un alejamiento al momento del asesinato. Las ideas, por otro lado pueden ser tan letales como las armas, sobre todo si se trata de ideologáis opuestas.

Es preciso hacer más investigaciones sobre los factores biológicos que provocan las conductas agresivas con el find e desarrollar tratamientos preventivos y diagnosticar agresividad futura en niños y adolescentes. Sin embargo, hay que tener presente que muchos individuos con predisposición genética a la agresividad hay disminuido ésta gracias al afecto y cariño en sus primeros años de vida, así que nada en absoluto.

viernes, 30 de abril de 2010

La asertividad

Hace unas semanas, con un grupo de amigos de la universidad asistimos a Radio Cielo para tocar este tema. Quisiera compartir, un poco de lo que transmitimos en esa disertación.


¿Qué es la asertividad?
Hay quien considera que asertividad y habilidades sociales son términos sinónimos. Sin embargo, se considera que la asertividad es solo una parte de las habilidades sociales, aquella que reúne las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido.
Para explicar mejor la Asertividad hay que entender que frente a los problemas existen tres tipos de respuesta, llamados estilos: agresivo, pasivo y asertivo. Un ejemplo:
Asistimos a un restaurante, hacemos un pedido y el mozo nos trae nuestro plato pero en él encotnramos un insecto. Naturalmente, este suceso nos incomoda y ante esto podríamos responder de alguna de estas tres maneras:
1. Enfureciéndonos para nuestros adentros pero no diciendo nada por temor o vergüenza. Hacemos a un lado el insecto y nos comenos el plato con disgusto.
2. Enfureciéndonos y demostrándolo a todo el mundo. Llamamos al mozo, le decimos que es un inútil que cómo es posible que eso suceda que va a hacer que lo despidan. Armando todo un escándalo.
3. Simplemente ante lo ocurrido llamamos al mozo le manifestamos calmadamente nuestro disgusto y le decimos que por favor cambie el plato y que no se repita el suceso.
¿Cuál de estas respuestas manifiesta un estilo asertivo? Naturalmente la tercera.
¿Se puede aprender a ser más asertivo? ¿Cómo?
Hay varios métodos de Entrenamiento Asertivo, a continuación le mostramos un procedimiento estructurado en 6 etapas:
1º Identificar los estílos básicos de la conducta interpersonal. La función de esta etapa es distinguir entre cada uno de los estilos, reconociendo la mejor forma de actuar de acorde con el estilo asertivo. Nos ayudará también a reconocer nuestros errores en este ámbito.

2º Identificar las situaciones en las cuales queremos ser más asertivos. Se trata de identificar en qué situaciones fallamos, y cómo deberíamos actuar en un futuro.

3º Describir las situaciones problemáticas. Se trata de analizar las situaciones en términos de quién, cuando, qué y cómo interviene en esa escena, identificando nuestros pensamientos negativos y el objetivo que queremos conseguir.

4º Escribir un guión para el cambio de nuestra conducta. Es un plan escrito para afrontar la conducta de forma asertiva.
5º Desarrollo de lenguaje corporal adecuado. Ensayo ante un espejo.

6º Aprender a identificar y evitar las manipulaciones de los demás. Las demás personas utilizan estratagemas para para manipularle, haciéndole sentir culpable, evadiéndose de la conversación o victimizandose.
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